Desde el 27 de junio de 2008, Bill Gates abandonó sus labores diarias al frente de Microsoft, desde entonces dedica casi todo su tiempo a la fundación Bill y Melinda Gates y a la filantropía. Desde antes de dejar Microsoft, Bill Gates y su esposa Melinda ya estaban creando la fundación más grande del mundo, con la cual gastan casi 5.000 millones de dólares al año. Trabajan por la educación pública de EE.UU, por las mujeres y la planificación familiar, dan medicinas antivirales a los pacientes con VIH y vacunas a los más pobres. Pero, ¿qué hace Bill Gates en realidad?

Bill Gates y la reinvención del inodoro

Una mañana muy temprano, Bill y Melinda leyeron un artículo en el New York Times escrito por Nicholas D. Kristof que titulaba “Para el tercer mundo, el agua todavía es una bebida mortal”, el cual cambiaría por completo el rumbo de su fundación. En este artículo se dieron cuenta que la diarrea mataba a unos 3,1 millones de personas al año, casi todos niños. Esto debido a que algunos países tercermundistas o con poco desarrollo, carecen de sistemas de tratamiento de agua potable y aguas residuales, el agua que consumen se encuentra contaminada entre otras cosas por heces fecales, ocasionando graves problemas de salud pública.

Para Bill Gates y Melinda, era increíble que en pleno siglo XXI aun mueran personas en el mundo a causa de la diarrea, pues en su entorno jamás conocieron a un solo padre que tuviese que enterrar a un hijo por esta causa. Esto los hizo cuestionarse acerca de si el mundo estaba utilizando su increíble cantidad de recursos para eliminar esas muertes, pero parece que existe poco interés y pocas invenciones en el área del saneamiento básico.

¿Cómo solucionar el problema?

Para solucionar esta problemática y en vista de los pocos inventos en esta área, Bill Gates pensó en desarrollar un inodoro y un sistema de alcantarillado que no contamine las pocas fuentes de agua en estos países y así poder disminuir las muertes por la diarrea que produce el consumo de aguas contaminadas.

Bill propuso una manera de «reinventar el inodoro». Convertir el inodoro tradicional, en uno que no requiera agua, que no esté conectado a ningún sistema de tratamiento de aguas residuales y que pueda convertir los desechos humanos en fertilizante. Una alternativa ecológica que pudiese ser utilizada en países con sistemas de salud inadecuados.

El inodoro no ha cambiado en más de un siglo, pero la nueva tecnología aplicada a su fabricación puede ayudar a salvar millones de vidas. Las enfermedades causadas por la falta de saneamiento, o los costos de salud causados ​​por la falta de instalaciones de saneamiento adecuadas, cuestan más de 200 mil millones de dólares en pérdidas.

Más de 200 millones de dólares para reinventar el inodoro.

Desde 2011, la Fundación Bill y Melinda Gates ha invertido más de 200 millones de dólares para transformar los inodoros en nuevos prototipos que promueven la eliminación ecológica de los desechos. Algunos de estos inodoros se están probando en la ciudad sudafricana de Durban: algunos funcionan con energía solar, mientras que otros pueden generar energía a partir de desechos, e incluso hay prototipos que pueden producir agua limpia que se puede utilizar de forma segura para el lavado de manos.

Estos inodoros podrían reemplazar las letrinas de pozo para siempre, sin embargo, la fabricación de cada uno cuesta aproximadamente 50 mil dólares, 10 veces más de lo que Bill Gates cree que deberían costar para que sean asequibles, es decir, menos de 500 dólares. La solución ante esta problemática, es encontrar un socio que lo fabrique y así reducir su costo.

En noviembre de 2018, Lixil Group, uno de los fabricantes de materiales construcción más grandes del mundo, anunció que desarrollaría uno de los inodoros de Bill Gates. Lo que se convierte en una buena noticia para las intenciones de Bill.

La planta de tratamiento de aguas residuales financiada por Bill Gates y construida en tiempo record.

Bill Gates y Peter Janicki

En solo 18 meses, Peter Janicki y su equipo construyeron un prototipo de una planta de tratamiento de aguas residuales autosuficiente, llamada el omniprocesador centralizado. La máquina funcionaba tal como lo imaginaron Bill Gates y Peter Janicki. Al vaciar las letrinas de pozo en vez de verter los desechos al río, se llevan al omniprocesador centralizado, se evapora el agua de las heces, los sólidos van al fuego y se queman, el vapor impulsa un motor que crea electricidad para alimentar todo el proceso. De esta forma no se requiere de energía, ni de agua del exterior, los únicos desechos que se generan son electricidad, cenizas y agua limpia y potable.

El omniprocesador puede procesar 100 toneladas de residuos orgánicos por día, y convertirlos en aproximadamente 80.000 litros de agua potable según la humedad del material procesado.

El gran reto ahora, es llevar esta gran máquina al lugar dónde debe ser funcional, en Dakar, África Occidental. Actualmente el omniprocesador centralizado, trata un tercio del lodo fecal de la ciudad y provee agua limpia y potable.

Bill Gates tomando agua

 

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